La imposibilidad de poder recurrir a ningún órgano consultivo que sea razonablemente imparcial, evitándose de esta manera el corporativismo; hacen que el paciente o en el peor de los casos la familia del enfermo estén (estemos) desarmados frente los errores médicos
Una denuncia a tiempo puede salvar una vida. No podemos permanecer impasibles frente a los errores cometidos por algunos cuadros médicos. Estamos indefensos frente un complejo, largo, tedioso y costoso proceso judicial, que en la mayoría de los casos los denunciantes terminan por abandonar por considerar que ya no merece la pena nadar contra corriente. No existen mecanismos reales, por parte de la administración, que se activen de forma automática frente a determinados índices de irregularidades médicas considerados "anormales".
Parece como si el dicho popular "Lo que el médico yerra,lo tapa la tierra"; fuera cierto. Cuando te toca el infortunio un velo de misterio parece cubrir todo el proceso. Las puertas se nos cierran subitamente, la penumbra se torna oscuridad y todo se convierte en complicado.